
Hace 50 años se grabaron ‘Kind of Blue’ de Miles Davis y ‘Giant Steps’ de John Coltrane.
En 1959, en el momento que estaba por iniciar en EE.UU. la década de la revuelta negra, el rock psicodélico, la revolución sexual, el mandó de tropas a Vietnam y la aparición del hombre a la Luna, el jazz ya había sacudido los cimientos de la cultura de ese país. Fue el jazz el que mejor anticipó el anhelo de modificó de la juventud norteamericana.
Tras la rebelión del hard bop y el movimiento contracultural negro que influenció a músicos como Coltrane, Adderley, Blakey, Mingus y Roch, se desprendió de los problemas sociopolíticos de identidad racial para convertirse también en música de los jóvenes blancos universitarios de clase media. Getz, Brubeck, Desmond y Evans darían al jazz un halo de intelectualidad ajeno al espíritu incendiario del hard bop, que repudiaba la banalización de la música negra y la estilizada rigidez del swing, hasta entonces amo y señor de los clubes de baile.
En ese mismo año, en el momento que el jazz se aparta del radicalismo político para convertirse en música mucho más lírica, reflexiva e introspectiva, emergen Kind of Blue, de Miles Davis, un álbum que al decir de Herbie Hancock “no solo es un hito de las grabaciones de jazz sino una piedra angular de la música”; Giant Steps, de John Coltrane; Time out, de Dave Brubeck; Mingus Ah Um, de Charles Mingus, y The shape of love, de Ornette Coleman, completándose así uno de los últimos momentos colectivos y vanguardistas del jazz antes que el rock acabara por derrumbar todo orden establecido.
Sin duda, el álbum que por estos días concentra la mayor atención es Kind of Blue, grabado hace 50 años en Nueva York. Para muchos, es una obra maestra de la música universal, para otros, paradigma de libertad creativa al que solo le bastaron cinco piezas y dos sesiones de grabación entre marzo y abril de 1959.
No es de extrañar que Columbia Records haya proyectado Kind of Blue: 50th Anniversary Legacy Edition, que se suma a otras ediciones conmemorativas aparecidas en años anteriores. La diferencia es que aquí se incorporan casi 7 minutos de tomas de estudio. Paralelamente, se han venido dedicando muchos homenajes a Kind of Blue, como el que tuvo lugar en febrero en el Rose Theater de Nueva York con participación de James ‘Jimmy’ Cobb, quien se dio el lujo de grabar la batería en Kind of Blue y en Giant Steps; por su parte BBC Four emitió 1959: The year that changed jazz y la CBS desempolvó el especial The sound of Miles Davis, que registra las dos sesiones de grabación de Kind of Blue.
En Colombia, emisoras especializadas como HJCK, Javeriana Estéreo, HJUT y Six Fingers Radio, también hicieron lo propio.
Con los 50 de Kind of Blue se han revividohistorias sobre las sesiones de grabación en las que participaron músicos de la talla de John Coltrane, Bill Evans, ‘Cannonball’ Adderley, Wynton Kelly, Paul Chambers y Jimmy Cobb. Un sexteto de lujo que solamente Miles Davis pudo reunir. Se comenta por ejemplo que tres de los temas fueron grabados en el tono equivocado, que Wynton Kelly entró en cólera en el momento que llegó al estudio y se cruzó con Bill Evans, citado sorpresivamente por Davis, y que Kind of Blue surge de algunos garabatos de Davis entregados a los músicos sin mayores indicaciones. El resultado es un álbum totalmente improvisado.
“¿Cómo es posible aparecer al estudio con lo mínimo y salir con algo eterno?”, se cuestión Carlos Santana en un documental sobre Kind of Blue incluido en la reedición de Sony-BMG en España.
Las anécdotas, las distintas versiones sobre cómo sucedió todo en aquella primavera de 1959 que habría de modificar la historia del jazz, ya hacen parte de la leyenda. Lo verdaderamente importante está en esos cinco temas que no saturan, en sus 45 minutos de gloria que no envejecen, que no cansan.
Vía | El Tiempo
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